30/8/16

“Los mendigos me amaban” de Carlos Henríquez Consalvi “Santiago”

Novedad editorial del MUPI, el libro sobre Ernesto Interiano “Los mendigos me amaban” de Carlos Henríquez Consalvi “Santiago”, con los comentarios de Tania Bello, Amparo Marroquín y Carlos Gregorio López.

Esta nueva publicación del Museo de la Palabra y la Imagen, MUPI, trata sobre la vida de Ernesto Interiano (1917-1943), joven santaneco que en los años cuarenta se convirtió en leyenda, perseguido como enemigo público durante el régimen del General Hernández Martínez. La obra esta profusamente ilustrada con fotos y documentos, que permiten reconstruir la vida cotidiana de la ciudad de Santa Ana. La edición y corrección de textos estuvo a cargo de Tania Primavera Preza y Carmen Álvarez, el diseño gráfico de Pedro Durán.

 Si alguien se pregunta para qué sirve un libro sobre un muerto en un país de tantos muertos, habría que decir que el libro de Santiago no sirve, al menos no desde el punto de vista de este mercado de fines utilitaristas al que nos han acostumbrado. Este no es un libro que sirve para pasar de grado o para ganar la materia de historia en la universidad. Tampoco sirve para mejorar los negocios, no habla de hábitos de personas eficaces, no nos dará dinero. Este es un libro que quiere contar una historia.

El libro cuenta sobre un héroe popular, el joven Ernesto Interiano (1917-1943), asesinado a balazos a los 26 años. Su vida llena de aventuras y sobre todo su muerte a manos del dictador de turno, lo convirtieron en una especie de Francisco Villa, un héroe por fuera de lo oficial que defendía a los pobres y a los desposeídos, mientras que con sus aventuras desafiaba y molestaba al orden establecido. No solo es el héroe pendenciero y defensor de los pobres, mujeriego y justiciero, sino también ese personaje que después de su muerte sigue siendo destinatario de las tribulaciones de los pobres, hacedor de milagros, santo de todos.

A través de entrevistas, notas de prensa, archivos, documentos, testimonios y fotografías, este libro le sigue los pasos a Interiano. Y como en un trabajo de curaduría, recupera palabras ya sedimentadas en la tradición de las y los salvadoreños. Muchos otros héroes y heroínas ha construido el MUPI con sus investigaciones históricas, desde Prudencia Ayala, la mujer que a inicios del siglo XX desafió a los poderes masculinos y lanzó su candidatura a la presidencia, hasta Roque Dalton ese poeta burlador que nombró al país como nadie lo había hecho.

Gracias al trabajo de investigación del Museo hemos recuperado personajes que pasaron por la vida de nuestro país y que fueron auténticamente populares, Interiano lo es, al menos en dos sentidos: los héroes populares son siempre personajes molestos al poder, suelen tener finales trágicos o son perseguidos en varios momentos. El segundo elemento es que estos personajes se desdibujan, se vuelven leyenda, no se sabe dónde termina la fantasía y dónde empieza la realidad. De hecho, Santiago recupera en este libro la desinformación constante en los medios de comunicación, el desprestigio para nuestro personaje, los muchos rumores y, en una elipsis temporal, lo trae hasta nuestros días, hasta las sesiones espiritistas en las que el ánima de Interiano cuenta sus andanzas, revela asesinos y consuela a las víctimas.

El libro de Santiago recupera la religiosidad, un ámbito fundamental de la cultura popular. Seguramente por eso me trajo a la memoria la historia de Puerto Berrío, en Antioquia, Colombia, un pueblo al que bajaban cadáveres arrastrados por la corriente del río Magdalena. Los parroquianos de este pueblo, recogían y adoptaban esos muertos anónimos: cada quien tenía un muerto a quien enflorar, a quien rezarle, a quien pedirle milagros. Esta historia, recogida por la periodista Patricia Nieto en el libro Los escogidos, también nos sitúa otros ante héroes populares a quien la gente pone una cruz y velas y flores a cambio de favores. Interiano y Puerto Berrío hablan de esto que somos. Sociedades religiosas, hondamente sincréticas, mestizadas, mezcladas, pero también silenciadas. En el mundo de lo popular, se gana siempre al final, después de la vida, como en el caso de Ernesto Interiano. Cada vez más seguidores atestiguan sus milagros y se multiplican los altares con un vaso con agua, claves rojos y ruda.

La historia de Interiano nos dice quiénes somos y de dónde venimos, recupera ciertos guiños de los héroes populares que perviven en la memoria. Pero falta la telenovela sobre Interiano, el blog que recupera sus milagros uno a uno, el videojuego en donde, por fin, todos somos Interiano, y burlamos al ejército del dictador para salir triunfantes, al final, al otro lado de la muerte. Este libro coloca, entonces, un reto. En el ámbito de las narrativas centroamericanas, lo transmedia está muy lejos de ser una realidad. La narrativa transmedia (en inglés Transmedia storytelling) es un tipo de relato donde la historia se despliega a través de múltiples medios y plataformas de comunicación, y en el cual una parte de los consumidores asume un rol activo en ese proceso de expansión.

Y justo por no servir para nada este es un libro recomendable. El francés Roland Barthes decía en su lección inaugural de semiología en 1977, que si le dieran a elegir, quemaría los libros que quieren convencernos de algo, los textos académicos, los de ciencia, y dejaría solo la literatura. Porque esas historias que llegan sin la pretensión de dictar cátedra son los libros en los que mejor aprendemos, aquellos en donde saber y saborear son una misma cosa: aprender desde el asombro, desde la risa.

El libro puede adquirirse en el MUPI y en principales librerías salvadoreñas.


24/8/16

El nacimiento y la espera de la desafiante Iglesia El Rosario


Rodeado de ruinas y predios baldíos, camuflado por una estructura gris y sucia, el centro de San Salvador esconde uno de los edificios más ilustres y significativos de toda Latinoamérica. Una obra tan polémica y desafiante que tuvo que ser supervisada por el Papa Juan XXIII, quien la apadrinó en 1962 como un experimento previo del revolucionario Concilio que se avecinaba. El edificio y su contenido son las obras culmen del arquitecto y escultor salvadoreño Rubén Martínez.

Bastan los ojos para quedar deslumbrado ante la Iglesia de El Rosario de Rubén Martínez. Sin embargo, sus ochenta metros de longitud, sus veintidós de altura, los miles de vidrios coloreados que llenan el templo de una luz intensa y continuamente renovada, el efecto óptico de un espacio que se agranda o empequeñece según nos movemos por su interior, la agradable temperatura, la intimidad radiante del conjunto y esa extraña sensación de estar protegido son solo la apariencia de una obra total que aúna los mayores logros técnicos, una extraordinaria sensibilidad artística y una elaborada simbología que da sentido a cada uno de los componentes estructurales y decorativos del edificio.

Fue la primera parroquia y por mucho tiempo la más importante de San Salvador. Probablemente fundada en 1545 y situada en la muy colonial Plaza de Armas, fue el punto neurálgico desde el que partía la retícula de calles, avenidas y plazas que aún hoy da forma a la capital. En 1842 se convirtió por fin en catedral después de una dura lucha comenzada veinte años atrás por el cura José Matías Delgado. Elevar El Salvador al rango episcopal fue, sino el principal, al menos el más tangible de los logros perseguidos por la declaración de Independencia.



Durante las siguientes tres décadas El Rosario fue el escenario privilegiado del nuevo orgullo nacional hasta que en 1873 un fuerte sismo hundió el edificio y los nuevos aires secularizantes llevaron su reconstrucción dos cuadras hacia el Poniente, al convento que acababa de serle expropiado a los dominicos, a la par del recientemente construido Palacio Nacional. El Rosario sería reedificado en 1903 pero ya no como sede episcopal sino como nueva iglesia de los dominicos, cuando éstos fueron readmitidos en el país. Durante la primera mitad del siglo XX El Rosario estuvo hecho de lámina y madera (como la recientemente desaparecida Igesia San Esteban) y redujo su tamaño para compartir solar con el palacio arzobispal.

Sin embargo ya a finales de la década de los cincuenta del siglo XX la antigua iglesia no bastaba para satisfacer las necesidades de una feligresía creciente, entusiasta y tremendamente enriquecida.
Corrían años de esplendor burgués en el país, por aquel entonces el más industrializado de toda América Central y tercera potencia mundial en la exportación de café. Una nueva majestuosidad modernizadora pobló de imponentes edificios el centro capitalino y abrió las mentes de algunos jóvenes artistas a las atrevidas ideas de las vanguardias internacionales. Rubén Martínez tenía poco más de treinta años cuando el superior de los dominicos, Alejandro Peinador, le encomendaba el diseño del nuevo templo. Martínez había cursado solo unos años de estudios universitarios sin llegar a completar la carrera de ingeniería civil. Para desempeñar su oficio se servía de una asertiva intuición y la colaboración de socios con mejor ficha técnica. Pero fue su determinación la que le llevó a asumir el encargo y a tal fin estudiar liturgia y frecuentar a algunos de los religiosos, como fray Carlos del Cid y fray Domingo de Iturgaiz, que de Europa traían indicios de la que habría de ser la mayor revolución ocurrida en el seno de la Iglesia Católica.

El Segundo Concilio Vaticano no había salido aún de la mente del papa Juan XXIII cuando Rubén Martínez se anticipaba con éxito a algunos de los grandes cambios que estaban a punto de transformar el cosmos católico. En 1962 entregó al superior de los dominicos los planos de la nueva iglesia dedicada a la Virgen de El Rosario. La utilización del espacio sería completamente distinta, el altar cambiado de sitio y la feligresía convertida en el centro de gravitación. Prescindiría de la tradicional planta de cruz latina y la orientación hacia el Este. Eliminaría todo elemento divisorio y privado (columnas, gradas, girolas, capillas…). El nuevo templo sería como el vientre materno donde se aloja la comunidad de iguales que conformaría la iglesia del futuro.


El entusiasta apoyo de los dominicos no sirvió en cambio para que el arzobispo de El Salvador diera su aprobación. En un gesto de excepcional audacia, el padre Alejandro decidió llevarse consigo todas estas ideas para someterlas a la consideración del mismísimo sumo pontífice romano. Juan XXIII supervisó personalmente los planos de Rubén Martínez y encontró que encarnaban a la perfección los experimentos que ese mismo año comenzaban a tomar forma en el II Concilio Vaticano (1962-65). La iglesia ideada por el joven Rubén Martínez sería levantada en el centro de San Salvador, en el centro de América, como punta de lanza del nuevo espíritu eclesiástico contrario al elitismo de las misas en latín, decantado por los pobres y la religiosidad popular, algo más respetuoso con la libertad religiosa, sensible a las nuevas teorías educativas y pista de despegue de interpretaciones teológicas tan arriesgadas como vivificantes.

En tan solo treinta días el padre Alejandro estaba de vuelta en El Salvador con los planos aprobados por el papa en persona. Se trataba de una gran victoria pero también de una temible imprudencia. El arzobispado no colaboraría en la construcción de la nueva iglesia y, aunque el papa había convertido el proyecto en intocable, de las arcas episcopales no saldría ni un centavo para su ejecución. No había por tanto ni tiempo ni recursos que perder.

Rubén Martínez instaló su vivienda a pie de obra y pasó los siguientes siete años completamente sumido en la elaboración del nuevo templo de la Virgen de El Rosario. Las estrecheces presupuestarias (doscientos sesenta mil dólares fue el costo total de la obra) exigieron raudales de improvisación y audacia. Ante la imposibilidad de contar con sofisticada maquinaria, los andamios, los encofrados, las grúas y elevadores fueron construidos con madera, poleas y palancas.

Paradójicamente la Iglesia de El Rosario, en tantos aspectos emancipada de toda referencia al pasado, acabó siendo construida con técnicas más propias del Medievo. Y, al igual que las catedrales góticas, la idea original sufrió importantes modificaciones. El templo construido por Rubén Martínez creció como crecen los organismos, adquiriendo su forma de manera gradual, dialogando con las circunstancias, parcialmente emancipándose de la idea.

Leer más. Artículo de Antonio García Espada, Doctor en Historia por el Instituto Universitario Europeo y profesor de Historia del Arte en la Universidad Don Bosco e Investigador de la Dirección Nacional de Investigaciones, publicado en El Faro.

18/8/16

En el centro histórico de San Salvador la Iglesia de El Rosario

 

Con esta iniciamos dos entradas dedicadas a un espacio singular de la capital salvadoreña, la iglesia de El Rosario.

Después de las fundaciones de la Villa de San Salvador, en 1525 y en 1528, en La Bermuda; se logró cierta tranquilidad en el poblado de Cuscatlán. En 1539, por diversas razones, los habitantes empezaron a moverse hacia el llamado Valle de las Hamacas. El lugar elegido fue el que dieron en llamar Cuesta del Palo Verde, cerca del Río Acelhuate, en lo que después sería el barrio de Candelaria. El sitio fue denominado La Aldea. Por fin en 1545, la población de La Aldea, sobrepasaba a la ubicada en La Bermuda. En ese año se solicitó a la Real Audiencia de los Confines, ubicada en Gracias a Dios (Honduras), el permiso para el traslado definitivo al nuevo lugar.

Así nació el actual asentamiento de la capital salvadoreña. En el año del traslado, se trazaron la Plaza Mayor, los solares de los portales, los de los señores pudientes y los restantes espacios. Por supuesto, el de la Parroquia principal, que antes fuera dedicada a la Santísima Trinidad, sería a partir de ese momento, devuelta a su advocación del Divino Salvador del Mundo. Un año después, en 1546, la Villa se vuelve Ciudad por cédula real firmada por Carlos V de Alemania y I de España.

De esta manera inició su caminar histórico el más importante templo que San Salvador ha tenido. Destruido en más de una decena de ocasiones. Fue reconstruido vez tras vez, igual que la ciudad, igual que la autoestima de los salvadoreños.

Al inicio, como la mayoría de construcciones similares en América, fue hecha con materiales sencillos como adobe en paredes y techos de paja. Con el tiempo llegó a ser el edificio religioso más grande y mejor diseñado de la provincia de San Salvador y uno de los mayores y mejores de la Región.

Lamentablemente no existen grabados ni pinturas de los sucesivos templos de antes de 1808, cuando todavía era la colonia española, pero se puede apreciar el del que inició su construcción ese año, con la supervisión de quien pondría su fortuna personal y la ayuda de otros parientes y amigos, para elevarlo: su párroco y vicario general, el Dr. José Matías Delgado y León, prócer y Padre de la Patria.

El templo era imponente, tan grande como una catedral e igual de rico en ornamentación de retablos e imágenes. La economía sansalvadoreña, basada en la riqueza del añil, el tabaco y otros productos se reflejaba ya en San Salvador, en varios edificios similares. Igualmente con los civiles, habitacionales, comerciales y militares. Por eso El Arzobispado de Guatemala hizo hasta lo indecible para impedir la creación del Obispado en la Provincia de San Salvador; ya más independiente de Guatemala, dado su ascenso a Intendencia, lo que le permitía un mejor flujo de comercio y de capitales, sin la tradicional y absoluta intromisión de los correspondientes de la Capitanía General.


Este templo fue elevado a categoría de catedral y sede del obispado, en 1842. El sitio cumplió históricamente su cometido anunciado y deseado desde hacía más de siglo y medio por los habitantes, la curia y las autoridades de la Provincia, ya que de 600,000 pesos de renta del Arzobispado guatemalteco, 400,000; los aportaba San Salvador.

El portentoso edificio para su época, se dañó en el terremoto de 1854, el gobierno lo reparó durante el fallido traslado de la Capital a la Hacienda de Santa Tecla, pero sucumbió en el terrorífico sismo de 1873. Posteriormente se construyó un edificio religioso pequeño y el Palacio Arzobispal contiguo, ambos de lámina troquelada y madera, los cuales, al demolerse el templo e incendiarse la sede arzobispal, dieron paso al majestuoso templo actual, entre 1959 y 1964.

Leer más . Artículo de Héctor Ismael Sermeño, escritor, historiador y crítico de artes, publicado en Contracultura

11/8/16

"Hippies de barranco: legado de Roberto Salomón al teatro salvadoreño" de Alejandro Córdova

«Tenía que ser un burgués el que me enseñara lo que es teatro revolucionario», dijo en un periódico salvadoreño un escritor, en 1971, sobre uno de los hitos de las artes escénicas nacionales: el montaje de Marat/Sade. Se refería a Roberto Salomón, director, productor y actor, a estas alturas, de más de sesenta obras teatrales de autores clásicos y contemporáneos; un hombre de teatro que ha buscado revolucionar las mentalidades por más de cinco décadas.

Alejandro Córdova —uno de los escritores jóvenes más prometedores del país— fue invitado, a mediados del 2013 por el mismo Roberto Salomón, para continuar una iniciativa que diez años atrás había iniciado el periodista y escritor Geovani Galeas. Más allá de la trayectoria de Roberto, ahora había que documentar el desarrollo del teatro en El Salvador, principalmente a partir de la Reforma Educativa que impulsó Walter Béneke en 1968 y de la creación del Bachillerato en Artes, proyecto del cual formó parte también Roberto, hasta llegar a los diez años del Teatro Luis Poma y a la situación o panorama actual del fenómeno escénico en el país. El resultado fue Hippies de barranco, de Córdova, libro cuyo título hace referencia a una anécdota de los estudiantes del Bachillerato en Artes; una expresión que es capaz de englobar la esencia de toda una época.

Más información a La tienda de El Faro

20/7/16

Revista "Refugiados"

No es una cuestión meramente humanitaria: la inmigración y el derecho al refugio son dos fenómenos globales y que van a poner a prueba a cualquier gobierno que se llame a sí mismo progresista o que diga defender los derechos humanos. Tiene que ver con la economía, con la cultura, con la seguridad, con la globalización... con todo.

 Grandes reporteros como Alberto Arce, Mariangela Paone, Agus Morales, Hibai Arbide, Isabel Vega, Diego Barcala, Ana Garralda o Elena González aportan datos, contexto y testimonio directo desde Grecia, Turquía, España, México o Marruecos. Sus trabajos se suman al análisis y la información de periodistas de eldiario.es como Ignacio Escolar, Juan Luis Sánchez, Iñigo Sáenz de Ugarte, Gabriela Sánchez o Laura Olías. La revista cuenta con la visión de Ana Cañil, Jesús A. Núñez, Javier Gallego o Helena Maleno, además de viñetas de Manel Fontdevila y Bernardo Vergara.

Todo un despliegue de 84 páginas para concentrar el foco de eldiario.es en uno de los asuntos más importantes de nuestro tiempo.

11/7/16

Aproximación a los mitos urbanos alrededor del linaje tecleño


El ensayo "Aproximación a los mitos urbanos alrededor del linaje tecleño" del antropólogo Oscar Armando Rodríguez pretende presentar desde un enfoque antropológico, el conjunto de aspectos tanto históricos como simbólicos que han posesionado en el imaginario de la pasada generación urbana de San Salvador, una serie de mitos y significados en torno al estilo de vida de una de las familias más antiguas y de mayor presencia socioeconómica en El Salvador durante el siglo XX: La familia Guirola. La cotidianidad de esta familia, la arquitectura de sus mansiones y el origen de su fortuna como la desaparición de la misma, derivó en una serie de relatos íntimos que al trascender a grupos sociales amplios posibilitó la generación de mitos que a través de la tradición oral se fueron consolidando de generación en generación. Desde el enfoque de la antropología urbana, se busca seguir la pista a la construcción de los mitos urbanos desde una perspectiva aproximativa a un tema que se encuentra implícito en el imaginario colectivo de una parte de la sociedad y que en términos proyectivos puede derivar en nuevas investigaciones antropológicas sobre estos fenómenos culturales.

Cuando se pretende analizar los mitos desde el punto de vista antropológico, se tiende a relegar el mito en sí a un segundo plano del análisis y se vuelve más importante orientar la mirada a la forma en cómo estos se originan y se instalan de manera sólida en el imaginario social y el proceso mismo de traslado de una generación a otra. Y es que los mitos, en tanto ser una expresión cultural de una población determinada, surgen casi de manera imprevista, ambigua y de manera atemporal, pero con el pasar del tiempo se instalan de manera muy directa en el subconsciente colectivo de una generación o de varias continuas; por lo general en la siguiente generación después de la que lo crea.

Leer el artículo completo en el Diario Colatino

6/7/16

Cortázar tras la muerte del Che: “No sé escribir cuando algo me duele tanto”


 A Adelaida y Roberto Fernández Retamar París, 29 de octubre de 1967

 Roberto, Adelaida, mis muy queridos:

 Anoche volví a París desde Argel. Sólo ahora, en mi casa, soy capaz de escribirles coherentemente; allá, metido en un mundo donde sólo contaba el trabajo, dejé irse los días como en una pesadi­lla, comprando periódico tras periódico, sin querer convencerme, mirando esas fotos que todos hemos mirado, leyendo los mismos ca­bles y entrando hora a hora en la más dura de las aceptaciones. En­tonces me llegó telefónicamente tu mensaje, Roberto, y entregué ese texto que debiste recibir y que vuelvo a enviarte aquí por si hay tiem­po de que lo veas otra vez antes de que se imprima, pues sé lo que son los mecanismos del télex y lo que pasa con las palabras y las fra­ses. Quiero decirte esto: no sé escribir cuando algo me duele tanto, no soy, no seré nunca el escritor profesional listo a producir lo que se espera de él, lo que le piden o lo que él mismo se pide desesperada­mente. La verdad es que la escritura, hoy y frente a esto, me parece la más banal de las artes, una especie de refugio, de disimulo casi, la sustitución de lo insustituible. El Che ha muerto y a mí no me que­da más que el silencio, hasta quién sabe cuándo; si te envié ese texto fue porque eras tú quien me lo pedía, y porque sé cuánto querías al Che y lo que él significaba para ti. Aquí en París encontré un cable de Lisandro Otero pidiéndome ciento cincuenta palabras para Cuba. Así, ciento cincuenta palabras, como si uno pudiera sacarse las pala­bras del bolsillo como monedas. No creo que pueda escribirlas, estoy vacío y seco, y caería en la retórica. Y eso no, sobre todo eso no. Li­sandro me perdonará mi silencio, o lo entenderá mal, no me impor­ta; en todo caso tú sabrás lo que siento. Mira, allá en Argel, rodeado de imbéciles burócratas, en una oficina donde se seguía con la rutina de siempre, me encerré una y otra vez en el baño para llorar; había que estar en un baño, comprendes, para estar solo, para poder desahogarse sin violar las sacrosantas reglas del buen vivir en una organi­zación internacional. Y todo esto que te cuento también me aver­güenza porque hablo de mí, la eterna primera persona del singular, y en cambio me siento incapaz de decir nada de él. Me callo entonces. Recibiste, espero, el cable que te envié antes de tu mensaje. Era mi única manera de abrazarte, a ti y a Adelaida, a todos los amigos de la Casa. Y para ti también es esto, lo único que fui capaz de hacer en esas primeras horas, esto que nació como un poema y que quiero que tengas y que guardes para que estemos más juntos.

CHE

"Yo tuve un hermano. No nos vimos nunca
Pero no importaba.Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo
le tomé su voz
libre como el agua,
caminé de a ratos
cerca de su sombra.

No nos vimos nunca
pero no importaba,
mi hermano despierto
mientras yo dormía,
mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida".

Ya nos escribiremos. Abraza mucho a Adelaida. Hasta siempre,
Julio

Fuente: Julio Cortázar, Cartas 1964-1968, Edición a cargo de Aurora Bernárdez, Tomo 2, Alfaguara / Biblioteca Cortázar, 2000.

Encontrado en El Lápiz Rebelde

1/7/16

APROCSAL: la salud es un derecho, no una mercancia !!!


APROCSAL, la Asociación de Promotores Salvadoreños, es una organización con mas de 20 años de trabajo comunitario y en la defensa por el derecho a la salud. Una institución con sentido crítico y propositivo, que dedica su trabajo y esfuerzo a ser un referente de salud a partir de la promoción, de la organización, participación ciudadana y el uso alternativo de la medicina natural, que brinda y demanda una alternativa de salud integral con enfoque de derechos al alcance de la población más vulnerable con énfasis en las mujeres y jóvenes, a fin de contribuir a la mejora de sus condiciones de vida con equidad de género.


Entre sus logros más importantes se han fortalecido los 90 comités de salud comunitarios en lo referente a organización participativa, educación integral, equidad de género y Atención Primaria en salud en los 9 municipios de intervención, o se ha logrado que 75 comités de salud y población organizada, participen en los procesos de formulación, e incidan del marco legal en salud a nivel nacional y mecanismos de articulación a nivel local a través de la participación comunitaria.



APROCSAL forma parte de la RED APSAL y de la Alianza Ciudadana Contra la Privatizaciones y del Foro Nacional de Salud.Y a nivel internacional del Comité Regional de Promoción de la Salud (CRPS) y del Movimiento de Salud por los Pueblos (MSP).

19/6/16

Obertes les inscripcions als Camps de Solidaritat 2016 de SETEM


Cada estiu, SETEM Catalunya t'ofereix un programa de Camps de Solidaritat a diferents països de l'Àfrica, l'Amèrica Llatina i l'Àsia. L'edició 2016 t'ofereix 22 destinacions diferents per escollir.

Aquest any hi ha un camp de treball a El Salvador, que tindrà lloc entre juliol i agost a San Francisco Javier i a Moncagua en col·laboració amb COMUS (una organització que agrupa 38 comunitats de la zona sud d'Usulutan i treballa per millorar el desenvolupament de les comunitats rurals oferint serveis en els àmbits de la salut, l'educació i l'habitatge) i Fundación Campo (Associació que treballa per la participació ciutadana, el medi ambient, la dinamització de l'economia local i el desenvolupament territorial).

Aquest camp està pensat per treballar en convivència amb les famílies i suport a diverses activitats de l'organització en les àrees de producció del cafè orgànic, iniciatives econòmiques com la xarxa de botigues comunitàries i el Centre de Negocis i Serveis de grans bàsics. El grup col.laborarà en la organització de la festa anual de Comus, visitarà la universitat de San Salvador (UCA) i altres organitzacions que treballen per la recuperació de la memòria històrica del país durant la guerra civil.

Més informació a SETEM

12/6/16

"El cuarto de los huesos" guanyadora del premi AIC en el festival DocsBarcelona 2016


La pel·lícula "El cuarto de los huesos" (El Salvador) de Marcela Zamora, va rebre el passat 29 de maig el premi AIC en el marc de l'acte de cloenda del festival DocsBarcelona, que s'ha celebrat a Barcelona del 23 al 29 de maig.

El jurat d'AIC va decidir premiar la pel·lícula "per abordar amb sensibilitat l'horror i el dolor que provoquen la violència i les desaparicions forçades. Per posar el focus en un país petit amb un problema enorme marcat per la por a la denúncia i la impunitat, i fer-ho amb emoció i senzillesa, donant veu a dones i famílies de desapareguts a El Salvador".

El guardó que concedeix AIC no té dotació econòmica: a l'obra guanyadora se li lliurarà una estatueta original de l'escultor Andrés Gavilano. Un total d'onze pel·lícules optaven enguany al premi, que AIC ha concedit per segona vegada en el marc del festival. En l'edició de 2015, la guanyadora va ser "The Look of Silence" de Joshua Oppenheimer. El premi AIC vol reconéixer les pel·lícules que, en el marc del DocsBarcelona, mostrin qüestions relacionades amb els drets humans i que n'afavoreixin el coneixement, a més de la denúncia i l'activisme sobre una realitat i la capacitat de transformar-la.

El jurat d'enguany estava format per Ona Anglada, activista del grup universitari d'AIC a la UPF i vocal de comunicació, Alba Herrera, responsable d'activisme i Dani Vilaró, responsable de comunicació. Enguany amb el lema "Mirades inquietes", DocsBarcelona ha arribat a la seva 19a edició totalment consolidat com un dels festivals europeus de cinema documental de referència.

Aquesta edició és la cinquena que AIC hi col·labora. El festival ha tancat amb un augment del 30% de públic, fins assolir la xifra de 10.000 espectadors.

3/6/16

Entrevista a Jorge Galán: “La impunidad envuelve el asesinato de los jesuitas”

El escritor salvadoreño Jorge Galán ha solicitado asilo político en España después de recibir amenazas de muerte. El motivo es la publicación de Noviembre, una novela —recientemente publicada por la editorial Planeta— sobre el asesinato de seis jesuitas en 1989, en el que estuvo implicado el ejército salvadoreño. El pasado 1 de noviembre, Jorge Galán fue abordado en pleno día, recibiendo primero insultos desde un coche, y siendo —más tarde— apuntado con una pistola por los ocupantes.

El pelotón del batallón Atlacatl de la Fuerza Armada de El Salvador asesinó el 16 de noviembre de 1989 a seis jesuitas —Ignacio Ellacuría, Armando López, Joaquín López y López, Ignacio Martín Baró, Segundo Montes y Juan Ramón Moreno— y dos de las trabajadoras de la residencia de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), Elba Ramos y Celina Ramos. Todos ellos estaban vinculados a la universidad, tanto como profesores como al frente de distintos cargos. Ellacuría se adscribía a la Teología de la Liberación, que los militares salvadoreños vincularon a la guerrilla izquierdista, la oposición de Alfredo Cristiani, presidente y miembro del partido de derechas Alianza Republicana Nacionalista.

Jorge Galán desvela en su libro datos sobre los autores de un crimen que no ha llegado a los tribunales de El Salvador, pero que sí se investiga en España y Estados Unidos, países de origen de varios de los religiosos; de hecho, el gobierno español solicitó en 2011 la extradición de quince militares, rechazada por El Salvador. El Salvador también se niega a juzgar a los presuntos implicados en el asesinato de los «Mártires de la UCA», y amnistió a los únicos condenados —un coronel y un teniente— tan solo un año después.



Una amenaza con pistola bastó para que Galán abandonara un país "del que no quisiera hablar mal" para recalar en Granada, ciudad en la que espera que el Gobierno le conceda su petición de asilo mientras agota los seis meses de permiso temporal. "Para mí la vida es sagrada, lo más valioso que uno tiene. No la arriesgaría por la libertad de expresión porque no soy un valiente", ha explicado a Efe para apuntar que escribió "Noviembre" con la "ingenuidad" de que todo quedaría en un quehacer literario.

El salvadoreño reconoce que quiso "escribir un libro, contar una historia que merece ser contada" y volver a su rutina y que de conocer las consecuencias "no habría sido capaz de hacerlo". Pero lo hizo, publicó el asesinato de los jesuitas por el ejército salvadoreño con la "confianza" de que nada iba a ocurrir, "de que algo debían haber cambiado las cosas en el país, tal vez fue una ilusión" y confundió "la realidad con el deseo". "Lamentablemente mi país se ha construido sobre muchas injusticias y sobre muchos silencios, tratar de rescatar del olvido una historia como la del asesinato de los jesuitas provoca mucho rechazo", ha apuntado Galán, al que amenazaron con pistola después de otras advertencias aunque pensó que "se impondría la cordura". "Entre esas advertencias estaban las de los padres jesuitas, muy acostumbrados a recibir amenazas y preocupados por mi seguridad, y las de personas interesadas en que la historia no se difundiera", recuerda el literato.

El amor por El Salvador le impide criticar a su país, al que relaciona con un acceso a la cultura "muy limitado", una larga guerra civil, el control de las maras y "con poco respeto a la justicia", lo que convierte la supervivencia en una cuestión diaria. "Cuando uno no puede subir a un autobús sin poner en peligro su vida las prioridades cambian y la literatura puede no ser una. El instinto de supervivencia llega a ocuparlo todo, incluso aquello que creemos dominado por las conductas más racionales", ha resumido. Sin respuestas heroicas sobre la libertad de expresión que le ha costado el exilio, Galán reconoce que nunca tuvo miedo, que la historia le atrapó de tal manera "que solo sentía la necesidad de contarla" porque es "hermosa, de entrega, de pasión, de sacrificio, de injusticia, de impunidad, una historia de amor por los otros". "Mi país se ha construido sobre aquella injusticia, sobre un silencio cómplice de crímenes, creo que ha llegado el momento de asegurar que es un proyecto fallido, una sociedad rota. Tal vez lo que necesitamos es seguir el ejemplo de aquellos hombres en lugar de silenciar sus historias para contentar a sus asesinos", cuenta.

Ahora que confía en la concesión de asilo, afronta el futuro inmediato intentando escribir, leer, pasar el tiempo con los amigos que le han abierto sus casas y "pensar lo menos posible", aunque asegura que "nada" compensa estar lejos de la familia porque El Salvador "es un país del que es muy complicado marcharse". Referentes como Almudena Grandes, Joan Manuel Serrat, Vargas Llosa, Joaquín Sabina, Yusef Komunyakaa y Andre Guttfreund han firmado un manifiesto de apoyo a Galán y contra sus amenazas, que espera pasen para volver a casa.

17/4/16

Concertación feminista Prudencia Ayala


La Concertación feminista Prudencia Ayala es una coordinadora que aglutina a más de 20 organizaciones feministas y de mujeres, así como a unas 70 feministas independientes.

Desde hace más de 10 años, la Concertación, ha venido trabajando en la defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres, siendo una de sus principales tareas la elaboración e impulso de leyes que favorezcan el cambio social necesario para el logro de la igualdad entre hombres y mujeres, y el fin de la discriminación por razones de género.

En este sentido, desde hace años, la Concertación ha venido impulsando un proceso de elaboración de un nuevo anteproyecto de Ley de Igualdad. ¿Por qué una Ley de Igualdad? Los Pactos y Convenciones Internacionales sobre Derechos humanos y las Conferencias y Convenciones de la Mujer, realizadas desde 1975, han permitido avances significativos en la inclusión del principio de igualdad y no discriminación en las Constituciones nacionales de los Estados que las han ratificado, así como en la legislación secundaria. Pero la simple inclusión del principio de igualdad, en instrumentos fundamentales de Derechos Humanos y en las Constituciones nacionales, no es suficiente para garantizar una igualdad real entre hombres y mujeres.


También la Concertación feminista Prudencia Ayala trabaja en crear espacios que permitan el reconocimiento del esfuerzo político del movimiento de mujeres en la lucha por la visibilización, denuncia y atención de las victimas de la violencia contra las mujeres, al mismo tiempo condenar todas las formas de violencia contra las mujeres como la expresión más cruel del dominio patriarcal. Por lo que exige al Estado la garantia para las mujeres de su derecho de vivir libres de violencia en todos los espacios y destine todos los recursos necesarios para: La prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres. Por consiguiente, entre sus acciones se solidariza con las mujeres victimas de violencia y al mismo tiempo reconocer que la violencia nos afecta a todas.

10/4/16

"El país de donde vengo" de Francisco Andrés Escobar

 "El país de donde vengo" de Francisco Andrés Escobar ofrece un mural estampas, crónicas y relatos de El Salvador, que a cada quien recordará aquella niñez que alguna vez se vivía entre la inocencia y los fragores de un país cada vez más lejano. En este libro el autor expresa el entrañable amor por el suelo que lo vio nacer.

Así “El país de donde vengo” es el relato de la infancia en el terruño de Paco Escobar. Estas crónicas que aparecieron, en su mayoría, en diferentes tirajes de La Prensa Gráfica son el testimonio del entrañable amor del escritor por el suelo que lo vio nacer. En estos relatos, se remonta a los recuerdos de su niñez en un pueblito de El Salvador.

El protagonista, es decir, el nieto de la mama Tula, recuerda la triste partida hacia el otro mundo de su amadísima abuela, quien lo acogió en su seno a la muerte de su única hija. Su abuela, mujer viuda, de temple y mujer de un solo hombre, arrebató al nieto cuando por la tozudez de su yerno, muere su hija en el parto. Ella había presentido una desgracia en el embarazo por lo que pidió al yerno que le permitiera llevar a su hija a un lugar de máxima atención para evitar cualquier desgracia. Sin embargo, él no atendió su ruego y la joven esposa fue atendida por parteras que no pudieron hacer nada ante el parto difícil. El resultado: la madre muere y sobrevive el niño. A partir de ese momento, el nieto es arrebatado por su abuela, para criarlo ella misma.

Así, desde los primeros recuerdos del protagonista la vida transcurrirá en el pueblo. En las crónicas desfilarán todos los personajes: desde el Alcalde, las familias distinguidas del pueblo, los amigos de infancia del protagonista, y de la familia, los demás protegidos e hijos adoptivos de la abuela, hasta los marginados y prostitutas. Estas croniquillas, como las llama el autor, serán un fiel testimonio de las celebraciones religiosas dedicadas al Corazón de Jesús, La Virgen de Guadalupe, el Cristo Negro y la romería a Esquipulas, la celebración del Miércoles de Ceniza y otras actividades religiosas.

Los desfiles del 15 de septiembre con toda la pompa y la chismografía del pueblo, nos dan la puntada humorística; la llegada del circo al pueblo, las veladas escolares y otros acontecimientos más. En cuanto a lo social, a través de las personas que tienen ingreso al Casino, se advierte la estratificación: los del casino, las familias conocidas, el pueblerío, y la indiada. En síntesis, la obra tiene como punto medular la historia de dos amores incondicionales de abuela y nieto en el marco de una sociedad de la primera mitad del siglo XX.

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Francisco Andrés Escobar nace el 10 de octubre de 1942 en Cuscatlán y muere en 2010. Se graduó como Trabajador Social, carrera que fue complementada en un proyecto de la OEA, en 1967. Así mismo, se desempeñó como profesor y Jefe del Departamento de Estudios de la Escuela de Trabajo Social de El Salvador. Luego, laboró como profesor de literatura en el Colegio de El Externado San José. Por aquel entonces, también cursaba su licenciatura en Ciencias Políticas en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (1974-1977).

Paco Escobar, cultivó el oficio de actor interpretando obras de autores salvadoreños, centroamericanos y universales. Al mismo tiempo, fue director de teatro, incluyendo obras suyas como “Un tal Ignacio (San Salvador, 1993- 1994, dedicada a la vida del célebre y bien recordado rector de la UCA, Ignacio Ellacuría) y “De la sal y de la rosa” (que trata de la vida de la poeta salvadoreña Claudia Lars, en 1994). Gran parte de la producción literaria, periodística, poética y ensayística de Francisco Escobar, se encuentra diseminada en el Diario Latino, La Prensa Gráfica, Semana, Taller de Letras de la UCA, Orientación, Siete días, Estudios Centroamericanos (ECA), formando parte del consejo de redacción de la misma.

Entre sus obras publicadas se encuentran: “Andante cantabile” (cuentos), “Una historia de pájaros y niebla”, “Petición y ofrenda” (poesía), “Ofertorio” (poesía), “Solamente una vez” y “El país de donde vengo “, compilación de algunas de su crónicas personales aparecidas en la Prensa gráfica, entre otras. Entre los reconocimientos recibidos, se puede mencionar que fue galardonado en 1995, con el Premio Nacional de Cultura; fue designado como miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua y en el 2004, La Cámara Salvadoreña del Libro le otorgó un reconocimiento en el marco de las celebraciones del Día Mundial del Libro y de los Derechos de autor.

5/4/16

"El asesino melancólico" de Jacinta Escudos


Entre la selección de la mejores obras literarias del 2015 podemos encontrar "El asesino melancólico" de Jacinta Escudos editado por Alfaguara. Os dejamos con la crítica literaria de Élmer Menjívar.

La escritora salvadoreña Jacinta Escudos publicó en 2015 El asesino melancólico, bajo el sello de la Editorial Alfaguara. Se trata de un texto que se extiende por 95 páginas y que luce la categoría de novela. La primera tentación crítica es meterse a elucubrar sobre su género dada su extensión ¿novela corta? ¿cuento largo? ¿aún importa clasificar en estos géneros a la narrativa literaria? ¿por qué? ¿para qué? Dicho esto me apresuro a aclarar que para mí no existe tal cosa como la supremacía de géneros –en literatura tampoco– y que me parece ocioso buscar, por ejemplo, en qué consiste la superioridad de La región más transparente, una novela de Carlos Fuentes, sobre El perseguidor, un cuento de Julio Cortázar. La segunda tentación es sentenciar: es un cuento largo por su economía de texto, de personajes y de ambientes, y, sobre todo, por mantener la voz narrativa en un solo tono (¿melancólico?). La tercera tentación es pasar de largo el tema del tamaño y del género y entrar de una vez a comentar algunos valores narrativos de El asesino melancólico sin aludir taxativamente a su identidad textual. En esta última tentación me dejo caer.

Lo mejor de El asesino melancólico en tanto obra de narrativa literaria es el desarrollo de sus personajes, desde su presentación hasta su cumbre. Escudos escoge fórmulas puntuales para soltarnos a sus protagonista. Con 32 palabras Blake Sorrow se hace contundente: «El día en que Blake Sorrow cumplió 50 años, emprendió el único acto de valentía del que sería capaz en toda su vida: se admitió a sí mismo que era un fracasado». Con la coprotagonista, Rolanda Hester, el procedimiento es igual: directo y preciso. La diferencia, quizá sutil, es que a Sorrow lo presenta la voz del narrador (omnisciente), y Hester se presenta ella misma en la primera línea de diálogo de la narración.


Estas decisiones narrativas marcan el carácter y el ritmo del texto que va creciendo como un diálogo en el que la voz de la comunicación explícita la aporta ella, mientras que lo que sabemos de él nos lo cuenta el narrador. Ambos personajes son poderosos –quizá quiero decir memorables–, bastante clásicos –muy noir– que ubicados en un contexto referencial –una suerte no where– logran desarrollar una historia que se cierra –sin candados– en sí misma. El asesino melancólico se lee rápido –un viaje de ida a Guatemala en autobús– y con ganas porque contiene esos motores de lectura que no fallan: contiene intriga y suspenso, sexo y romance –it’s complicated–, episodios tremendamente empáticos –volví a comer sardinas con galletas saladas– y consigue un tono reflexivo que no aspira a dar lecciones de vida. A pesar de su brevedad, luce recursos ágilmente dosificados como el flashback, capítulos epistolares y poéticos que aportan esa extensión narrativa que no implica sumar más palabras que las necesarias.
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